Violencia de género.
Violaciones.
Acoso sexual.
Acoso por razón de sexo.
¿Culpables? Ellas. Por no haber llamado al
016. Por no haber denunciado. Por llevar la falda demasiado corta o el escote
demasiado grande. Por ir solas de noche, ¡además bebidas! Por ser coquetas. Por
haberlo permitido.
Pero, esperad, muchos casos sí son
denunciados. Según esta noticia publicada en El Mundo el pasado martes 9 de
Diciembre (1), “catorce de las quince asesinadas en 2014 que habían denunciado
a su agresor por violencia machista tenían una valoración policial de riesgo
«no apreciado» o «bajo», según el último informe del Observatorio de Violencia
Doméstica y de Género del Consejo General del Poder Judicial”. Las denuncias
por acoso sexual no se quedan atrás; encontraréis algunos casos en esta web
dedicada a luchar contra la corrupción y el acoso en la Universidad Pública (2).
Está claro que la mayor parte de las
denuncias no funcionan. Aun así, qué menos que exigir también a las mujeres que
son víctimas de la violencia machista la responsabilidad de denunciar.
Creemos que nuestra sociedad ha avanzado
mucho más en este y otros temas de lo que verdaderamente lo ha hecho. Incluso la
RAE ha modificado su diccionario para eliminar definiciones machistas (3).
Según su director, Pedro Álvarez de Miranda, «si la sociedad es machista, el
Diccionario la reflejará. Cuando cambia la sociedad, cambia el Diccionario». Las
mujeres podemos estar de enhorabuena; ahora y gracias a la RAE, sabemos que la
sociedad ya no nos considera “débiles y endebles”.
MUJER. Persona del sexo femenino. Que tiene
cualidades consideradas femeninas por excelencia. FEMENINO. Débil, endeble.
Sin embargo, en esta noticia reciente sobre
una campaña húngara para prevenir violaciones podéis ver que se continúa
culpando a las mujeres de las violaciones (4). Si es que estos húngaros… No
obstante, la mayoría de comentarios de lectores catalanes que aparecen sobre
dicha noticia van en la misma dirección, aunque quizá con un poco más de
hipocresía. Este es mi favorito: «El mensaje puede servir, pero solamente en
privado para decirle a una hija, hermana o familiar, pero no para decirlo en
público porque entonces es verdad que se pueden sentir culpables». También
sorprende ver la sinopsis y los comentarios sobre esta película en la que un
profesor acosa sexualmente a una alumna de 16 años (5). Nadie ve el acoso; no importa
que ella le diga veinte veces que no y que él se obsesione de ella hasta el
punto de perseguirla, espiarla, presionarla verbalmente o tocarla. Él está
enamorado, ¡¿ella también?! (cualquier persona que se haya sentido enamorada de
alguien alguna vez sabrá que eso no es amor) y «en el amor y en la guerra, todo
vale». Qué bonito.
Ya sabéis, lo importante es que no nos
sintamos culpables de ser mujeres, no que lo seamos o no a los ojos de esta
sociedad. Jamás vamos a cambiar si no comenzamos primero a admitir nuestros
fallos.
Referencias:
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