La primera frase del primer comentario del vídeo es la reacción a la que últimamente estoy más acostumbrada. “The speaker is Indian woman. Unfortunately I think that India still have sexual discrimination.” Me permito una traducción libre de su significado en español, que vendría a ser algo así como: “Ellos sí, nosotros no”.
No quiero entrar en la discusión del “pero ellos más”. Aunque los medios de comunicación nos tengan acostumbrados únicamente a la violencia doméstica, en la realidad española existe violencia de género también en otros ámbitos. ¿Y sabéis qué? Influenciada por la charla de Meera Vijayann, voy a hablar en voz alta de algunas de las situaciones que yo misma he vivido en este país.
– A los doce años, un hombre se masturbaba en plena calle mientras nos miraba a mis amigas y a mí. Al darse cuenta de que había sido descubierto, el hombre nos siguió hasta una calle próxima, donde se bajó los pantalones y comenzó a hacerlo otra vez.
He vivido muchas otras situaciones similares, pero menciono ésta porque la considero, sin duda, la peor de todas. En la última –el pasado enero– un hombre se masturbaba en la piscina de un spa mientras nos miraba y sonreía.
– A los veinte años, un hombre detiene su coche en una calle estrecha y reclama educadamente mi atención. Imaginando que requiere de alguna indicación sobre cómo llegar a algún sitio, me acerco, me invita a subir y descubro que tiene su pene agarrado.
– A los veintidós años, un desconocido se cuela detrás de mí en el patio de mi finca e intenta violarme. El caso fue denunciado a la policía pero nunca identificaron al agresor.
– A los veintitrés años, un hombre me pide ayuda para encontrar a su perro perdido. El hombre me lleva hacia un descampado cercano cubierto de vegetación y me pide que me adentre en él a buscarlo fingiendo que había escuchado allí sus ladridos. Decidí huir en el momento en el que él insistió en que entrara con un “entra, va, no tengas miedo”.
– He sufrido acoso sexual y acoso por razón de sexo en mi trabajo.
Tengo veinticinco años. No vivo en India, vivo relativamente cerca de ti. No creo que mis experiencias sean muy diferentes a las de otras mujeres españolas que prefieren callar por miedo, por culpa o por vergüenza. Por eso, cuando alguien me dice que ya no existe machismo, me pregunto qué parte de ese pensamiento se debe a la negación voluntaria de la realidad o a un verdadero desconocimiento de ésta. Y, en lo segundo, todos somos responsables.