viernes, 12 de diciembre de 2014

Punto 10. Sobre la discriminación de la mujer.

Violencia de género.
Violaciones.
Acoso sexual.
Acoso por razón de sexo.

¿Culpables? Ellas. Por no haber llamado al 016. Por no haber denunciado. Por llevar la falda demasiado corta o el escote demasiado grande. Por ir solas de noche, ¡además bebidas! Por ser coquetas. Por haberlo permitido.

Pero, esperad, muchos casos sí son denunciados. Según esta noticia publicada en El Mundo el pasado martes 9 de Diciembre (1), “catorce de las quince asesinadas en 2014 que habían denunciado a su agresor por violencia machista tenían una valoración policial de riesgo «no apreciado» o «bajo», según el último informe del Observatorio de Violencia Doméstica y de Género del Consejo General del Poder Judicial”. Las denuncias por acoso sexual no se quedan atrás; encontraréis algunos casos en esta web dedicada a luchar contra la corrupción y el acoso en la Universidad Pública (2).

Está claro que la mayor parte de las denuncias no funcionan. Aun así, qué menos que exigir también a las mujeres que son víctimas de la violencia machista la responsabilidad de denunciar.

Creemos que nuestra sociedad ha avanzado mucho más en este y otros temas de lo que verdaderamente lo ha hecho. Incluso la RAE ha modificado su diccionario para eliminar definiciones machistas (3). Según su director, Pedro Álvarez de Miranda, «si la sociedad es machista, el Diccionario la reflejará. Cuando cambia la sociedad, cambia el Diccionario». Las mujeres podemos estar de enhorabuena; ahora y gracias a la RAE, sabemos que la sociedad ya no nos considera “débiles y endebles”.

MUJER. Persona del sexo femenino. Que tiene cualidades consideradas femeninas por excelencia. FEMENINO. Débil, endeble.

Sin embargo, en esta noticia reciente sobre una campaña húngara para prevenir violaciones podéis ver que se continúa culpando a las mujeres de las violaciones (4). Si es que estos húngaros… No obstante, la mayoría de comentarios de lectores catalanes que aparecen sobre dicha noticia van en la misma dirección, aunque quizá con un poco más de hipocresía. Este es mi favorito: «El mensaje puede servir, pero solamente en privado para decirle a una hija, hermana o familiar, pero no para decirlo en público porque entonces es verdad que se pueden sentir culpables». También sorprende ver la sinopsis y los comentarios sobre esta película en la que un profesor acosa sexualmente a una alumna de 16 años (5). Nadie ve el acoso; no importa que ella le diga veinte veces que no y que él se obsesione de ella hasta el punto de perseguirla, espiarla, presionarla verbalmente o tocarla. Él está enamorado, ¡¿ella también?! (cualquier persona que se haya sentido enamorada de alguien alguna vez sabrá que eso no es amor) y «en el amor y en la guerra, todo vale». Qué bonito.

Ya sabéis, lo importante es que no nos sintamos culpables de ser mujeres, no que lo seamos o no a los ojos de esta sociedad. Jamás vamos a cambiar si no comenzamos primero a admitir nuestros fallos.

Referencias:

martes, 9 de diciembre de 2014

Punto 9. Sobre mí.

Las adversidades te brindan la oportunidad de aprender sobre muchos aspectos a los cuales jamás te habrías enfrentado de no ser por necesidad. Sin duda, el conocimiento más valioso que se puede extraer de cualquier lección que te ofrezca la vida es aquel dedicado a  conocerte y a valorarte.

Hasta ahora, me he juzgado a mí misma valorando y escuchando únicamente las opiniones de quienes me conocían. He dedicado toda una vida a tratar de agradar a las personas pensando que en la felicidad de éstas encontraría también mi felicidad. Puede que esta filosofía de vida funcione en un mundo utópico cargado de buenas personas con buenas intenciones; lamentablemente, no es ese el mundo en el que vivimos y esta filosofía lleva, con alta probabilidad, a problemas que son cada vez más difíciles de superar.

Cuando te ocurre un problema es de sabios preguntarse por qué ha ocurrido y tratar de escuchar la opinión sincera de una persona externa con tal de obtener una visión más objetiva. En mi caso, he descubierto que debo cambiar la filosofía Amélie* por otra en la que YO sea mi prioridad, dedicando esta vez mi vida a agradarme a mí misma y no a los demás. Por supuesto, ello no quiere decir que, por ejemplo, vaya a dejar de ser amable, pero lo seré porque yo soy amable y me gusta ser amable.

Hace algún tiempo, opinaba que los discursos dedicados a agradecer los malos momentos que te ofrece la vida han sido realmente inventados para consolar a aquellos que los están sufriendo. Sin embargo, hoy apoyo dichos discursos y agradezco también los obstáculos de mi vida porque:

“Toda pared es una puerta” (Ralph Waldo Emerson). Las adversidades ofrecen también oportunidades para cambiar aquello que no te gusta y dirigirlo hacia donde sí te gusta.

“Ganas fuerza, coraje y confianza por cada experiencia en la que realmente te detienes a mirar el miedo en la cara. Te puedes decir a ti mismo: 'He sobrevivido a este horror y podré enfrentarme a cualquier cosa que venga'. Debes hacer lo que te crees incapaz de hacer." (Eleanor Roosebelt). Especialmente las mujeres tendemos a pensar que somos más débiles de lo que realmente somos, y es cuando por fin decidimos enfrentarnos a nuestros miedos cuando descubrimos nuestra fuerza interior.

* Para quien no haya visto esta película de Jean-Pierre Jeunet, Amélie es una chica que decide volcarse hacia los demás para crearles felicidad en sus vidas.

martes, 14 de octubre de 2014

Punto 8. Sobre el destino (pequeña reflexión).

Lunes, 10h de la mañana, espero pacientemente a que llegue mi turno en la recepción del centro de salud de mi barrio, pienso en la razón por la que estoy allí y me hago esa pregunta que –seguro– todo el mundo se ha hecho alguna vez en su vida, “¿por qué yo?”. ¿Por qué me suceden estas cosas a mí? E, inmediatamente, mi mente busca la explicación fácil, esa que se refiere al destino, a que la vida nos antepone una serie de circunstancias por alguna razón última. Luego, me recuerdo a mí misma que he decidido no creer en el destino, por lo que entiendo que o (a) todo se debe al azar o (b) existe algo en mi personalidad, totalmente inconsciente, que atrae este tipo de situaciones. En cualquier caso, las malas situaciones abren también nuevas oportunidades para cambiar todo aquello que no nos gusta. “Some people can look at a mud puddle and see an ocean of ships” (Zora Neale Hurston). Por tanto, sí creo en determinadas circunstancias que, simplemente, nos ocurren (por “a” o por “b”), rompen las paredes y muros sobre los que se asentaba nuestra vida, nos destrozan por dentro y nos llevan necesariamente hacia otro camino. No obstante, no quiero ver ese nuevo camino como mi “destino”; ese nuevo camino se construye, también, andando, no quiero responsabilizar a “la vida” de mis propias decisiones.

“Trepitja fort”. Me hago fuerte, aprendo, me doy cuenta de que soy más valiente de lo que pensaba, de que todas las mujeres somos más valientes de lo que nos hacen creer. “We gain strength, courage and confidence every time we look fear in the face. We must do that which we think we cannot do” (Eleanor Roosevelt). Compruebo que, aunque existen personas buenas y malas, el altruismo no existe. Me doy cuenta de la facilidad con la que emitimos juicios basándonos en nuestros prejuicios (que son muchos) y de lo peligrosos que son. Vivo y me indigno ante fallos en la sociedad que convierten la realidad en una auténtica distopía, en un “mundo al revés” donde nadie querría vivir.

Y esto es solo el principio.

domingo, 20 de julio de 2014

Paréntesis. Seres únicos.

Hará aproximadamente tres años, alguien que de forma indirecta ha tenido una gran influencia en mi vida me dijo, sin casi conocerme, que viviría una vida llena de inquietudes que no me permitirían alcanzar nunca la sensación de haber conseguido en la vida aquello que me hace feliz. “Nos pasa a mucha gente, nunca llegamos a estar conformes donde estamos porque nos planteamos otras posibilidades”.

En la Manhattan de Woody Allen, la ciudad está plagada de estos seres, intelectuales con un gran bagaje cultural que, sin embargo, son incapaces de encontrar estabilidad en sus propias vidas. Dando tumbos, exploran las diferentes opciones que les ofrece la vida, no toman una sola decisión sino que las toman todas, ofrecen una posibilidad que es poco frecuente en la vida real pero que sí puede darse en el cine. Lógicamente, ninguna de las decisiones termina por convencer a ninguno de estos seres; es una película sin final en la que los actores continuarán dando tumbos infinitamente. La felicidad no se consigue, pues, en la meta, sino que aparece distribuida en pequeños instantes a lo largo del camino. En palabras de Ana María Matute, “¿Qué es la felicidad? Son momentos. Lo que no existe, creo, es la desgracia continuada, pero la felicidad intensa, como lo que yo he vivido. ¿Todo el rato así? No podría soportarlo”.

De cara a un público ajeno, puede resultar triste que uno mismo considere que nunca va a encontrar la felicidad o la estabilidad como meta. No obstante, me considero una persona optimista; veo en estos seres la posibilidad de vivir y de aprender de diferentes situaciones, de conocer sentimientos o emociones que de otro modo jamás tendrían la oportunidad de conocer, de no poder alcanzar la felicidad pero sí la libertad. Creo que, el error, es tratar de renegar de quien es uno mismo, tratar de tener una vida normal cuando es evidente que no se puede tener. “No es necesario tener principios, lo importante es tener finales” (LOL). 

jueves, 10 de julio de 2014

Punto 7. Sobre las decisiones

Determinadas situaciones hacen que, de pronto, crezcamos. Si alguien que se dedique a la investigación me lee, crecer es algo así como inducir proteína en E. coli; la capacidad de sintetizar la proteína está dentro de las propias bacterias pero se necesita de un inductor (por ejemplo, IPTG) para que comiencen a producirla. Que la proteína salga bien o mal dependerá de diversos factores; del estado en el que se encuentren las bacterias en el momento en que se dé la inducción y del estado y tiempo que se les da para su síntesis. En definitiva, se necesita un estado inicial óptimo y un tiempo determinado para producir una buena proteína.

Crecer no es más que tomar decisiones. Se necesita estar en buen estado para poder tomar una buena decisión; además, al igual que en el caso de las proteínas, se requiere de un tiempo más o menos largo que dependerá de la importancia de la decisión. Tomar una buena decisión en un periodo corto de tiempo es lo que, creo, llaman madurez.  La madurez es, en realidad, una creencia; nadie está preparado para todo tipo de situaciones, nadie sabe cómo actuará ante una situación desconocida hasta que se enfrenta a ella, pero pensar que sí se está preparado y sí se sabe es algo que confiere una enorme tranquilidad. Lo cierto es que, en general, tenemos poco control sobre nuestras vidas (o, al menos, mucho menos del que pensamos). Creo  que la felicidad reside en aceptar las cosas tal cual vengan, en escoger la opción B o C si la A no ha podido ser, en no valorar una decisión como correcta y otra como equivocada, en aprender de todas ellas. Es estar adaptado o morir. El otro día me llamaron "abnegada"; la abnegación es, al fin y al cabo, mi adaptación. 

“But if something did happen, it happened. Whether it's right or wrong. I accept everything that happens, and that's how I became the person I am now.”― Haruki Murakami, Kafka on the Shore

sábado, 28 de junio de 2014

Punto 6. Sobre los juicios.

Hace mucho que no escribo y esta vez quiero hacerlo de una forma clara, sin florituras, sin vanidad.  Estos veinticuatro años me han enseñado muchas cosas; he experimentado momentos de inmensa felicidad, momentos de profunda tristeza y momentos en los que la felicidad o la tristeza han pasado a ser algo superficial. He sabido experimentar el arte en, creo, todas sus formas. Cuadros, películas, libros, música, Naturaleza, personas e incluso ciencia. Sé que tengo una visión peculiar del mundo, que encajar profundamente con alguien es casi una tarea imposible para mí. No obstante, desde pequeña he sido bastante camaleónica, he sabido adaptarme a cualquier situación mediante la duda sobre cualquier juicio moral. Al ser tímida y tremendamente insegura, aprendí rápido a escuchar a la gente, abrí mi mente a una gran variedad de opiniones y en todas ellas encontré algo de razón. Jamás supe de qué lado ponerme ante las discusiones, jamás supe juzgar a alguien, jamás me construí una moral propia sino que me dediqué a seguir  las reglas morales ya establecidas en esta sociedad. Y, hasta ahora, todo ha resultado tremendamente fácil así.

“Si una gota colma el vaso, otras veces ya es el mar y esta vez es el mar, ¿lo entiendes?” (LOL). Determinadas situaciones hacen necesaria una introspección. Hace poco leí que, para alcanzar el éxito, es necesario primero aceptarse a uno mismo. Y me pregunto yo, ¿de verdad os conocéis a vosotros mismos? A mis veinticuatro años para veinticinco y en plena crisis introspectiva he descubierto que todavía estoy conociéndome. Al margen de todas las críticas que podría hacer a esa frase moralista, creo que es bastante acertada. No sé si conocerse a uno mismo y aceptarse como tal es la clave para el éxito pero, al menos, te hace sentir más libre. Y la libertad es, para mí, una cualidad que te permite vivir la vida como lo que es, un regalo.


"They judge me like a picture book by the colors, like they forgot to read" (Lana del Rey)